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martes, 24 de abril de 2018

La traición del PCE (m-l) de Raúl Marco a la lucha del MAP-ML contra el orteguismo en Nicaragua


«El Partido Comunista de España (marxista-leninista) compartía la revista «Teoría y práctica» con el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) de Nicaragua. El viejo PCE (m-l) apoyaba con determinación la lucha de los marxista-leninistas nicaragüenses como se ve en los distintos artículos. Para quien no conozca de este partido:

«El Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) no se andaba con remilgos a la hora de criticar la política de los falsos revolucionarios –como debía ser–, y eso como era normal tendría su respuesta –que entre sus formas entraba la represión–. Y es que mientras el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) pactaba con la burguesía y sus agrupaciones el futuro Estado burgués nicaragüense; el mismo desarrolló ya desde los primeros días de gobierno una persecución y encarcelamiento de los revolucionarios marxistas-leninistas del MAP-ML. (...) A la brutal represión se le añadió la censura y cierre de su medio de comunicación, el periódico «El Pueblo» –el director de este diario, Melvin Wallace Simpson, se convirtió en el «primer preso político» en el post somocismo, le fueron negadas todas las garantías jurídicas, y se le incomunicó con paradero desconocido–. También se procedió a la ilegalización de organizaciones sindicales ligadas al mismo MAP-ML, es el caso del Frente Obrero. Esta ley marcial aplicada al MAP-ML nunca se aplicó a la burguesía y sus tribunas, ni siquiera en los momentos más álgidos de la guerra contrarrevolucionaria. Esto nos deja ver claramente que el FSLN veía como enemigo a batir a la única organización que hacía un planteamiento de clase proletario y revolucionario en lo referente a las tareas apremiantes y futuras a resolver por la revolución triunfante». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

El artículo: «Organizar la solidaridad internacionalista con Nicaragua y el MAP-ML» comentaba excelentemente sobre la solidaridad internacional:

«Es evidente que el carácter de nuestra solidaridad no puede ser «neutro». Tal «neutralidad» no existe, ni puede existir mientras existan intereses contrapuestos de las distintas clases sociales que pugnan políticamente en Nicaragua. (…) Apoyamos particularmente al MAP/ML, partido que defiende los intereses de la clase obrera, que asume posiciones consecuentes antiimperialistas y que trata por hacer avanzar la lucha revolucionaria sobre la base de principios marxista-leninistas». (Vanguardia Obrera; Nº 513, 1985)

Hasta 1985, las relaciones entre los marxista-leninistas de uno y otro país eran fluidas, con gran parte de la sección internacional de la prensa del PCE (m-l) publicitando las acciones de los revolucionarios nicaragüenses:

«Nuestro partido llama a cerrar filas en apoyo del proletariado y el pueblo de Nicaragua y del MAP/ML, vanguardia de la lucha en Nicaragua por el socialismo, frente a las presiones del imperialismo y la reacción». (Vanguardia Obrera; Órgano central del Partido Comunista de España (marxista-leninista), marzo de 1985)

Ya en una época tan temprana como 1988 Raúl Marco y el resto de la dirección del PCE (m-l), a tan solo tres años del fallecimiento de Ódena, se atrevieron a traicionar la lucha que los marxista-leninistas nicaragüenses del Movimiento de Acción Popular (Marxista-Leninista) estaban llevando a cabo contra el partido pequeño burgués gobernante, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), caracterizado por los tres ejes de su política oportunista: pluralismo político, economía mixta y no alineamiento. Un partido que además como se tipificó en la directriz interna de la Dirección Nacional del FSLN del 20 de septiembre de 1979, tenía el objetivo directo de liquidar a los marxista-leninistas.

Pero ahora desde el órgano escrito del PCE (m-l), poco a poco se fueron dejando de publicar los documentos del MAP-ML. De repente los Marco, Chivite y Mayoral se atrevieron a tanto como para atacar a los marxista-leninistas nicaragüenses, aunque sin nombrarlos, en base a su teoría de la «polémica silenciosa», utilizando varios de los mismos epítetos que precisamente usaban los sandinistas:

«Es esencial no perder de vista quiénes son los verdaderos responsables de las calamidades del pueblo de Nicaragua y la situación que ellos y su gobierno se han visto obligados a enfrentar. (...) Hoy, para este valeroso pueblo, las alabanzas incondicionales a las vacilaciones y errores del gobierno son tan perniciosas como los ladridos de los superrevolucionarios que olvidan las dificultades que atraviesa Nicaragua». (Vanguardia Obrera; Nº 619, 1988)

Identificar al gobierno sandinista con el pueblo nicaragüense es un error tercermundista que evidencia la deriva del PCE (m-l) de entonces; pero falsear las luchas de los marxistas-leninista a los que hasta hacía poco llamaban «hermanos» es una traición imperdonable. En el mismo sentido, descalificar como «superrevolucionarios, izquierdistas, anarquistas, blanquistas, trotskistas, provocadores» y demás epítetos a los verdaderos y valerosos marxista-leninistas, ha sido una táctica muy común de los revisionistas para desacreditarlos ante las masas:

«¿Dónde está el extremismo y el izquierdismo infantil del MAP-ML en denunciar cara a cara al FSLN que por mucho que dijeran no existía un Estado «por encima de las clases» ni una «democracia para todos»? ¿Dónde está el izquierdismo en preguntar si es para ellos socialismo la economía mixta? ¿Dónde está el izquierdismo en preguntar si ellos se adherían a la teoría imperialista del «no alineamiento» internacional que traiciona la lucha por el socialismo y las luchas de liberación nacional a escala global? ¿Es más, en qué obra Lenin tipificó que una denuncia tal del oportunismo pequeño burgués fuera izquierdismo? ¿Acaso Ortega leyó la obra de Lenin: La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo de 1920, donde se denuncian estos conceptos de los partidos llamados «demócratas pequeño burgueses» afiliados a la II Internacional? ¿Alguien acaso desconoce que para más inri: el FSLN forma parte de la heredera de la II Internacional, la llamada Internacional Socialista?». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

¿Cómo se iba a combatir esas «dificultades» que atravesaba el país sin combatir esas «vacilaciones y errores» que provenían exclusivamente de la política gubernamental nefasta y pequeñoburguesa del FSLN?:

«Desde el 19 de julio de 1979, la pequeña burguesía sintetizada en el FSLN, ha demostrado incapacidad no sólo para asumir las reformas democráticos-burguesas más consecuentes, sino que incluso tampoco ha tenido la fortaleza política ni material necesarias, para erradicar las instituciones oligárquicas heredadas, como en el caso de los latifundios, los rentistas de viviendas y tierra, etc. (...) La pequeña burguesía, a través del programa de Economía Mixta y Unidad Nacional, no ha podido más que ofrecer un programa de reconstrucción de las relaciones capitalistas y en última instancia, del poder político de la burguesía, a pesar de su discurso populista. (...) Ello explica el congelamiento de salarios, la prohibición e ilegalización de la huelga obrera y de las tomas campesinas de tierras, el aumento de los impuestos indirectos que recaen fundamentalmente en las masas trabajadoras, la inflación incontrolada, la especulación en el mercado de productos básicos, el aumento real de las jornadas de trabajo a través de diversos mecanismos, el ordenamiento salarial que institucionaliza un sistema de congelamiento en el costo de la fuerza de trabajo, etc., así como los subsidios a la gran producción privada, la condonación de deudas a los capitalistas, los incentivos fiscales a las grandes empresas privadas, la política preferencial de divisas hacia la burguesía, la política crediticia a favor de los grandes productores». (Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista; Plan de lucha, agosto de 1984)

Por si a alguien le quedas dudas de la intención de ese artículo de 1988, el actual PCE (m-l) refundado en 2006 realiza una política de seguidismo total hacia el orteguismo como veremos.

Esto demuestra una vez más que la línea exterior y la interna tienen una conexión dialéctica innegable. Si el oportunismo penetra en una, tarde o temprano se reflejará en la otra. Si una dirección es amarrada por oportunistas, más pronto que tarde se reflejará en ambas líneas en algo acorde al pensamiento colectivo revisionista de sus personajes.

El tiempo le dio la razón a los marxista-leninistas nicaragüenses y al resto de revolucionarios del exterior críticos con la deriva del gobierno del FSLN, en cambio dejó en cueros a los demagogos como Daniel Ortega o Raúl Marco. Pero a éste último le dio igual. En un artículo titulado «Manifiesto mundial a favor de la Nicaragua Sandinista», la dirección del PCE (m-l) ha seguido traicionando su pasado y apoyando su nuevo rumbo revisionista al apoyar al FSLN. Tras su vuelta al poder vía electoral se soltaron epítetos del todo vergonzantes:

«El gobierno antiimperialista de Daniel Ortega. (...) La política del presidente Daniel Ortega de lucha contra la pobreza, por la justicia social y la soberanía nacional». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº24, Manifiesto mundial a favor de la Nicaragua Sandinista, 2009)

¿Antiimperialista alguien como Ortega que dirige el país según le dicta el FMI? ¿Alcanzando niveles de corrupción, nepotismo y pobreza tremebundos? Es un gobierno que se basa en:

«La idea de que «la inversión extranjera genera trabajo y desarrollo para el país». (...) El pensamiento de que «el país se puede y debe apoyarse en organismos capitalistas internacionales como el FMI para regular su economía»: desde la vuelta del FSLN al gobierno de Nicaragua el Fondo Monetario Internacional (FMI) no ha reducido su influencia en la economía nicaragüense alentada durante los gobiernos neoliberales, de hecho esta sigue girando en torno a las exigencias de esa institución. (...) Según Wealth-X, en 2013 el patrimonio del conjunto de la clase burguesa nicaragüense ha crecido en un 20%, al tiempo que el número de supermillonarios ha pasado de 180 a 190 –un 4% más desde el 2012– tomando en consideración que los que reciben este apelativo tienen de patrimonio activo 26 millones de dólares o más; no incluye el patrimonio pasivo como obras de arte, vivienda, etc. Pero agreguemos otros datos, según FIDEG el 42,7% de la población se encuentra inmerso en la pobreza y el 7,6 % bajo el flagelo de la extrema pobreza –que viven con menos de un dólar al día–. Esto arroja una verdad incontrovertible, y es que el conjunto de la fuerza productiva del país y el resultado de ese trabajo, el plus valor, sigue siendo usurpado por la clase dominante en detrimento de las mayorías, o lo que es lo mismo, hay un marco político-económico que permite esa parasitaria usurpación». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

Leer estos epítetos de Raúl Marco sobre el gobierno de Daniel Ortega en momentos en que Nicaragua y sus trabajadores han sufrido una de las mayores crisis políticas y sociales, con unos niveles de brutalidad y represión contra el pueblo solo comparable a las peores etapas del somocismo, es ruin en un modo incalificable.

De nuevo se ve la catadura oportunista de Raúl Marco, que dice combatir las expresiones del posmodernismo, el «ciudadanismo» y el «socialismo del siglo XXI» en España como Podemos, en cambio apoya a sus aliados y referentes. ¡¡¡Es más, la mistificación que hace el PCE (m-l) de la Nicaragua de los ochenta no se diferencia nada de la propaganda a favor del FSLN que hacen los socialdemócratas-trotskizantes de Izquierda Anticapitalista (IA) ahora integrados en Podemos!!! Véase la obra de IA: «Revolución Sandinista». Y todo eso en un momento en que el pueblo nicaragüense sufre unas medidas neoliberales y represión brutal del ortegismo como ya hemos dicho.

En realidad, el apoyo del actual PCE (m-l) a Cuba, Venezuela o Nicaragua, no es sino una consecuencia de lo que ya denunciaban los marxista-leninistas de los ochenta: tercermundismo, uno que seguía y sigue estando muy presente en los análisis internacionales de los pseudomarxistas:

«El repudio a la teoría y la práctica «tercermundista» tiene vigencia en la actualidad y debe ayudar a comprender cabalmente que la lucha contra el imperialismo no se reduce solo al combate contra las superpotencias, sino que apunta también contra la naturaleza agresiva y rapaz de los otros países imperialistas. En la actualidad situación internacional podemos comprobar que muchos estados que se liberaron del yugo colonial fortalecen y amplían sus vínculos de todo tipo con el imperialismo, a través de los más variados mecanismos. La burguesía en el poder en dichos países, precisamente por ser aliada del imperialismo es enemiga del proletariado y del movimiento revolucionario. Por eso, la lucha contra el imperialismo está indisolublemente ligada al combate contra las clases dominantes en el interior del país. Es sabido que la burguesía proimperialista utiliza diversos organismos internacionales y fórmulas políticas como el «Movimiento de los Países No Alineados», los «Países del Tercer Mundo», «la unidad nacional», el «nuevo orden económico», el diálogo Norte-Sur», etc., por medio de los cuales propagaba la falsa teoría burguesía de la armonía entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos, así como la que la burguesía tercermundista coincide con los intereses del proletariado y los pueblos. En este aspecto se identifican los revisionistas y los socialdemócratas en su tarea de obstaculizar la acción revolucionaria.

El llamamiento indiscriminado a los diversos países y dentro de ellos a los pueblos, a unirse con sus opresores en el «más amplio frente único» contra la política de agresión y guerra, y en defensa de la paz mundial, es falso y contrarrevolucionario.

El proletariado y sus partidos apoyamos los movimientos de liberación nacional, las luchas democráticas y antiimperialistas. Está claro que sólo cuando esas luchas cuentan con una clara dirección proletaria, adquieren un verdadero contenido revolucionario y conducen al socialismo». (Documento de Quito firmado en la reunión multilateral de partidos marxista-leninistas, 1985)

¿Qué son en realidad los países del «socialismo del siglo XXI» en lo económico?:

«Ciertos ideólogos encuadrados dentro del «socialismo del siglo XXI», y en el caso del nicaragüense, utilizan tesis de varios revisionismos –como el chino, yugoslavo o el eurocomunista– para engañar a las masas populares en cuanto a la economía. Citemos las concepciones más comunes 1) Los que defienden que el capitalismo de Estado es igual a socialismo: entendamos que la mera nacionalización de empresas, o de un tanto por ciento de las mismas, no significa crear el sector socialista. En esas empresas estatales continúan rigiendo las relaciones de producción capitalistas, y en el caso de las mixtas –parte sector estatal y parte sector burgués o privado– es peor aún, en ellas sigue existiendo una apropiación por parte del empresario aunque un tanto por ciento de la empresa ahora sea estatal debido a que ha sido recuperada para el Estado; en estos casos el Estado siguen reportando grandes rentas extras al ex propietario o propietarios privados por tal operación; o lo que es lo mismo, hay continuidad en la apropiación parasitaria del plus valor. 2) También se recurre a tesis del revisionismo yugoslavo, quién a su vez copió en su día las tesis del anarco-sindicalismo para convencer a las masas que la propiedad estatal es una forma «indirecta de la propiedad colectiva», ergo dicen que la forma directa sería la autogestión empresarial, la cual reniega abiertamente de cualquier plan centralizado a escala nacional y no hace distinción entre las clases trabajadoras, negando una vez más el papel protagónico a la clase obrera. 3) Se recupera la teoría del anarquismo, luego copiada por el revisionismo estadounidense y el revisionismo chino –añádase su variante vietnamita–, y actualmente en auge entre el revisionismo cubano: de que existe un capitalismo bueno, o sea el capitalismo no monopolista, de pequeñas y medianas empresas, a partir de ahí los ideólogos y defensores del «socialismo del siglo XXI» se pierden en la búsqueda de un capitalismo «productivo». 4) De igual modo, los seguidores del «socialismo del siglo XXI» copian otro modelo del revisionismo yugoslavo, chino o cubano en lo concerniente al capital extranjero. Por ejemplo en la creación de empresas mixtas con capital de los países imperialistas, estos aluden que al tener el 51% de la empresa, no se incurre en una explotación de los obreros de la empresa, estupidez donde las haya, porque gran parte del esfuerzo del obrero no es puesto a disposición del presunto Estado socialista y este se reporta directamente al imperialismo como beneficio, sin contar con el hecho de que el imperialismo está obteniendo superganancias desde el mismo momento en que invierte su capital exportado en un país con unos costos de producción mucho más baratos en comparación a los existentes en el propio país. 5) La idea general del liberalismo y del neoliberalismo, que debido a la «globalización», países del tipo como Nicaragua, solo pueden aspirar a «luchar respetando el juego» del sistema capitalista y que solo pueden regular su economía en base a los contratos, pactos y concesiones a los organismos internacionales, que de otro modo estarían condenados a la ruina económica». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

¿Es acaso la unidad de los países «socialismo del siglo XXI» y otros gobiernos latinoamericanos una unión antiimperialista regional?:

«[Se] habla de «repartición de las riquezas» y «nuevo orden económico» sin darle un carácter de clase, sin un carácter marxista-leninista, meramente abstracto como si se pudiera hacer bajo regímenes capitalistas liberales, neoliberales, o los de «democracia protagónica» del «socialismo del siglo XXI» –todos ellos expresiones de una democracia burguesa y sus mecanismos–. Estos revisionistas hablan como si por ejemplo el monopolio de la industria o los avances tecnológicos se cedieran entre países capitalistas los cuales precisamente compiten y especulan con tal industria y con tales patentes tecnológicas, demuestran con ello que no entiende el carácter de la sociedad en que vivimos, el imperialismo, fase superior del capitalismo, y que los países capitalistas evolucionan en base a la voracidad de sus sistemas que no da lugar a repartimiento de riquezas sino al monopolio, búsqueda de mercados, mera supervivencia a base del pisoteo de la competencia». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas reflexiones sobre los discursos en la VII Cumbre de las Américas, 24 de abril de 2015)

El actual PCE (m-l) de hoy, no es ni la sombra de ayer». (Equipo de Bitácora (M-L); Ensayo sobre el auge y caída del Partido Comunista de España (marxista-leninista), 2019)

viernes, 29 de abril de 2016

Los marxista-leninistas nicaragüenses explicando la naturaleza de la Constitución del 1987 actualmente vigente


«Nosotros caracterizamos el proyecto de Constitución como liberal-burgués. Liberal, porque recoge los principios y doctrinas constitucionales que son propios del liberalismo, tanto en el ordenamiento del Estado, como en la formulación de los principios individuales del ciudadano, como en las definiciones de Estado, nación, pueblo, etc. Todo tiene un alto contenido ideológico y doctrinario liberal. Lo consideramos burgués porque garantiza la propiedad privada porque deposita el poder en todos los ciudadanos nicaragüenses , pretendiendo una alianza o conciliación de clases, un pacto social que, desde el punto de vista político, es uno de los principios propios de las constituciones liberales. La búsqueda de consenso por parte del FSLN refleja esta búsqueda de una conciliación de clases.

A pesar de el sandinismo habla de realismo en la Constitución, la Constitución es tan poco realista y tan poco ubicada en la coyuntura histórica que, una vez aprobada, la van a suspender por el Estado de Emergencia, aunque no sea totalmente sino parcialmente. Vamos a tardar más en discutir el proyecto que en ver suspendida la Constitución. Esto demuestra que no responde ni las necesidades de las masas ni a las del proceso revolucionario. Nosotros, en todo caso, nunca hemos levantado la bandera antisandinista sino la antiburguesa, Rechazamos las propuestas del sandinismo en la medida en la que son propuestas de conciliación de clases.

Hemos caracterizado siempre a la dirección política del FSLN como una dirección política del FSLN como una dirección con posiciones pequeño burguesas, ampliamente influenciada por la doctrina socialdemócrata. Los partidos de la burguesía no tienen contradicciones de fondo o de principios con las formulaciones que hace el FSLN. Tienen diferencias de matices. Y tienen, sobre todo, una especie de terror por la inestabilidad que presenta el FSLN, dadas sus características pequeño burguesas. Temen que el FSLN no pueda contener una ofensiva revolucionaria de las masas que ponga en peligro realmente la dominación burguesa en Nicaragua lo que falta es «clima», no es más que la inestabilidad emocional de la burguesía cuando ve el poder en manos de la pequeña burguesía y teme las vaivenes propios de este sector.

Toda esta situación ha hecho que nosotros no tengamos una posición de colaboración en la elaboración de la Constitución. Más bien hemos presentado un plan de lucha en contra del proceso de institucionalización y en contra de esta Constitución. Esto no nos inhibe de utilizar el espacio político de la Asamblea y de expresar en ella nuestras concretas.

Queremos así educar a las masas en los principios revolucionarios que se podrían formular y conseguir cuando cambie la correlación de fuerzas en la Asamblea a favor del proletariado. Y buscamos introducir en el actual proyecto algunas de las reivindicaciones del proletariado para que la Constitución no sea un freno sino que abra posibilidades para su avance». (Carlos Cuadra; Entrevista a Envio de Carlos Cuadra, Secretario del Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML), 16 de septiembre de 1986)

martes, 22 de diciembre de 2015

La bajada de brazos final del MAP-ML; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


Pintada del MAP-ML; Masaya, 1986

«En la explosión de las masas trabajadoras en contra de la envestida neoliberal de los 90, es preciso recordar el papel jugado por el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) desde el triunfo hasta ese momento. Como ya afirmamos: al parecer los marxistas-leninistas del MAP-ML no ejercieron un correcto trabajo en las tácticas de frente que les llevó a su aislamiento de las masas trabajadoras, lo que sumado a un trabajo excesivamente confiado en la lucha legal, hizo que cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) decidiera aplastarlos desde los primeros meses de gobierno –los miembros del MAP-ML fueran perseguidos, reprimidos, y encarcelados– no estuvieran preparados para confrontarlo. Esta envestida concluiría varios años después con la «domesticación» de la organización que finalmente se incorpora al juego electoralista diseñado por el FSLN, sus aliados y sus nuevos adversarios opositores. Esto supuso:

1) Que no se extrajeron, y corrigieron, los errores cometidos tanto desde 1972 a 1979, como de 1979 hasta la pérdida del poder del FSLN en 1990 y las protestas sociales, por lo que se siguieron acumulando errores, agudizándose los viejos, y tomando como normales los nuevos que salían al frente. Como se sabe históricamente, la no corrección de las desviaciones deriva en la pronta degeneración del partido;

2) Algunos militantes y simpatizantes del MAP-ML durante los años de confusión de los 90 estuvieron influenciados por algunas teorías claudicadoras: como la teorías del «mal menor» de que era mejor una alianza y un gobierno sandinista-socialdemócrata del FSLN que un gobierno neoliberal de la UNO; que «no es momento de criticar al FSLN pues solo llevaría agua al molino del enemigo» es decir al gobierno de la ONU; que «se puede trabajar en el FSLN e incluso reconducirlo» cuando como en cualquier otro partido revisionista la militancia dura el tiempo que tardes en hacer pública la crítica a su dirigencia o el tiempo en que la crítica clandestina sea denunciada por algún cuadro ante la dirigencia; que «la izquierda se tiene que unir para echar al somocismo y neoliberalismo» olvidando de un plumazo el carácter reaccionario demostrado por el FSLN en sus años de gobierno y el brutal trato dado al MAP-ML. Esta forma de pensar eran abiertamente antimarxistas, borraba la independencia del partido y por ende de la clase obrera. Poco a poco, con el partido en horas bajas, bajo la desilusión de ver que no se avanzaba y que el empujón neoliberal atrapaba al país, muchos empezaron a ser seducidos por los cantos de sirena de estas teorías;

3) El total abandono de las luchas no legales, es decir las clandestinas, acoplándose al «juego democrático» del sistema democrático-burgués y sus trampas: que ya de por sí en cualquier sistema de este tipo es notable, en Nicaragua como vimos con temas como la ley electoral, o los requisitos para ser Presidente, si cabe son mayores. Esto hizo al partido una organización bajo control del sistema democrático burgués, y fácilmente predecible si alguna vez se le ocurría «pasarse de la raya» en sus reivindicaciones, denuncias o actos, como ya le pasó en los 80 con el gobierno de Ortega cuando aún el MAP-ML parecía mantener un espíritu revolucionario, combativo y honesto;

4) Pérdida de la iniciativa ante el revisionismo en el plano interior y también en el plano exterior: al no explicarse correctamente que los males del neoliberalismo no eran tan diferentes del «socialismo frentista», ni que ambos males nacían de las leyes de producción y distribución capitalistas, siendo por tanto ambos expresiones de un sistema económico-social donde la burguesía era la dominante, las masas se hicieron ilusiones por uno y otro bando. No hubo un trabajo efectivo para explicar a los trabajadores los embustes de los neoliberales en el poder ni de los revisionistas sandinistas con sus nuevas promesas de socialismo, tampoco se supo explicar el carácter y origen del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) siendo pues una variante oportunista del FSLN, de hecho la influencia inicial del MRS entre cierta parte de la población es la prueba de que el MAP-ML no armó un buen trabajo en años anteriores contra la fracción más derechista del FSLN. Por otro lado en el marco exterior no se popularizó un certero análisis de la desmantelamiento de los Estados capitalistas-revisionistas como la Unión Soviética, RDA, Polonia o Yugoslavia, ni tampoco el carácter de los partidos revisionistas en el poder que en mayor o menor medida conservaron la fraseología marxista-leninista y la simbología marxista-leninista como Cuba, Vietnam, China, Corea del Norte, Siria, Libia, y otros;

5) El MAP-ML no cumplió con su papel subjetivo: tendría que haber sabido que debía esforzarse en crear una educación y consciencia empezando por los temas cotidianos, e incluso por temas fáciles y banales para que las masas populares se pudieran armar poco a poco con la herramienta científica de la clase, el marxismo-leninismo; para que así pudieran, cada vez con mayor independencia, realizar sus propios análisis y saber cómo actuar ante eventos de cada vez mayor envergadura, y como proceder para rechazar las mistificaciones de las distintas corrientes de la reacción. Esto hubiera dado a las masas populares una interpretación del mundo a transformar, de la situación y tareas en Nicaragua que si bien en sus inicios quizás no hubiera sido del todo precisa y pulida, al menos hubiera sido en líneas generales correcta, y cualquier deficiencia hubiera sido asumida por el partido de vanguardia proletaria que la hubiera corregido, ya que la vanguardia proletaria y su partido como destacamento de la clase más revolucionaria –como es la clase obrera– puede y debe estar en todo momento dispuesto y presente para resolver cualquier duda o corregir cualquier mala interpretación de los acontecimientos entre las masas populares en sus acciones justas y revolucionarias, manteniendo siempre a sus miembros al «pie del cañón» entre las masas trabajadoras y los acontecimientos nacionales. Pero desafortunadamente esto no lo comprendieron los líderes del MAP-ML, que por otro lado es uno de los puntos fundamentales que permite a un partido avanzar notablemente en su influencia y en la preparación para desencadenar la revolución. El MAP-ML por desgracia con su deficiente trabajo directamente permitió que los hombres y mujeres nicaragüenses, incluso en los momentos de mayor tensión social, fueran transformados bajo el marco de la democracia burguesa en «ovejas» que en momentos objetivos y propicios para la lucha, andaban a estímulo de los eslóganes de la reacción «orteguista», «ramirista», «chamorrista», de «no armar escándalo social», de no azuzar la «inestabilidad política y económica, y ayudar a conservar la mal llamada «reconciliación nacional de todos los nicaragüenses».

6) Indudablemente hubo una desmoralización de la organización provocada por el ascenso del revisionismo en la Albania socialista y su caída final en 1991; único país que desde 1972 había apoyado sin reservas sus luchas y objetivos sin pedirle a cambio renuncia a sus principios. ¿Acaso eso sirve como excusa para justificar la claudicación del MAP-ML? ¿Qué es lo que tenía que haber hecho el MAP-ML ante la caída de la Albania socialista? Para ello creemos que el mejor ejemplo es la contestación daba en 1979 por Ernst Aust, Secretario General del Partido Comunista de Alemania / Marxista-Leninista, cuando se hizo eco de las preguntas pesimistas como: ¿si la Unión Soviética de Lenin y Stalin ha sido usurpada por contrarrevolucionarios como Jruschov y Brézhnev y han restaurado el capitalismo, si ahora sabemos que países como China nunca han sido socialistas, quién nos garantiza que no caiga la Albania socialista? La única respuesta dada por el alemán fue que los marxista-leninistas alemanes no podían garantizar que los camaradas albaneses no sufrieran un revés similar, que sería un duro golpe de ser así, pero que el deber de los marxista-leninistas alemanes y de otros países era, pasara lo que pasara con Albania en el futuro, luchar por el socialismo y el comunismo en sus respectivos países, y que no había porque desesperarse pues la transición del capitalismo al socialismo no era cuestión de décadas como algunos creían, no fue así con el paso del feudalismo al capitalismo, sino durante siglos, y no podía ser de otra forma, de igual modo que no podíamos esperar que en el socialismo se diera una rapidísima erradicación de la cultura burguesa en las personas que vivieron en un sistema con una cultura asentada durante siglos, por tanto bajo las leyes del desarrollo, la lucha y la paciencia, todo llegaría. Y dejó la reflexión: ¿qué clase de comunistas seríamos sino pudiéramos influir y revertir estos picos de bajada de ánimo no ya en las masas sino entre nuestros propios militantes del partido?

En su conjunto, estos hechos provocaron que en el momento que se da la sublevación de las masas a inicio de la década del 90, el MAP-ML no hace presencia, no lucha por la hegemonía de esas luchas, y abandona a las masas en manos de la propaganda burguesa contrarrevolucionaria de la UNO y del FSLN que estimulaban a las masas a aceptar sin más la nueva realidad planteada por el juego electoral burgués.

Si vemos en perspectiva, el MAP-ML se enfrentó a una situación muy similar a la que se enfrentaron los bolcheviques rusos tras la revolución de 1905. No obstante, los revolucionarios rusos siguieron preparando el camino hacia el nuevo proceso revolucionario, realizaron el trabajo político-ideológico entre las masas trabajadoras, crecieron en militantes y simpatizantes, desenmascararon el carácter oportunistas de las tendencias burguesas anarquistas, reformistas y revisionistas, y de sus políticas; y es gracias a ese trabajo continuo legal y clandestino que se produjo la Revolución de Octubre de 1917, y se resolvió a favor de las fuerzas marxistas-leninistas. El MAP-ML en cambio, preso de sus errores de apostarlo todo por la lucha legal y el poco o nulo trabajo entre las masas que les condujo al aislamiento, se quedó sin ninguna posibilidad de conducir a las masas en un momento que se reunían nuevamente las condiciones objetivas y subjetivas para un proceso revolucionario, y que esta vez debía de ser de carácter proletario de una vez por todas». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

miércoles, 28 de octubre de 2015

El MAP-ML en su contexto de nacimiento y crecimiento; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Nacido en 1972 y de influencia sino-albanesa, el Movimiento de Acción Popular Marxista-leninista (MAP-ML) surge como un partido opuesto tanto al revisionismo soviético como al revisionismo contenido en el FSLN.

Si en el contexto de la formación de los cuadros cuando se fundó el FSLN vimos la dificultad para muchos partidos de librarse de la influencia del revisionismo estadounidense, soviético o yugoslavo, en caso del MAP-ML deberíamos hablar de otras corrientes antimarxistas que estaban en auge y pueden haberle influenciado, como era, por entonces el revisionismo chino.

Debido a la poca bibliografía desconocemos como abordaron las contradicciones entre el revisionismo chino y el marxismo-leninismo, aunque sabemos que finalmente tomaron parte por el lado albanés.

Para inicios de los 60 el revisionismo chino no estaba desenmascarado tan abiertamente como se haría años después, y sus desviaciones solo podían ser conocidas en base a una fina agudeza de los acontecimientos mundiales, y a un gran esfuerzo por acceder a material de los revisionistas chinos que por entonces escaseaba y que en su mayoría estaban cuidadosamente censuradas o amputadas.

Muchos antirevisionistas, influenciados por el revisionismo chino, creyeron que estaban colaborando con las luchas obreras al fundar un partido que tendría la intención de dar una herramienta a la clase obrera, donde poder agrupar a su destacamento más avanzado y donde poder dar combate al revisionismo moderno como el revisionismo soviético. Pero para ello cualquier partido de este tipo debía desde sus inicios expulsar a los elementos sin ningún espíritu científico, bañados en un apego sentimental a las acciones de la dirigencia china, de otra forma no podría cumplir estos objetivos antirevisionistas; estos partidos no serían capaces de refutar al revisionismo soviético ya que al seguir las directrices chinas perdían toda credibilidad, y al basarse fundamentalmente en otro revisionismo no se basaban en un cuerpo teórico sólido y científico para refutar a este último:

«La lucha contra el revisionismo soviético, desde posiciones revisionistas, conduce al camino revisionista; el apoyarse en el imperialismo estadounidense para combatir al revisionismo soviético, conduce al camino de enarbolar la infame bandera del trotskismo para combatir al revisionismo soviético y ocupar su lugar como una gran potencia y como «un gran guía ideológico». (Enver Hoxha; Las «avispas» burguesas recogen la miel del jardín de las «cien flores»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 20 de abril de 1973)

Las vacilaciones chinas en la lucha contra el revisionismo soviético como es el caso de la aceptación de la rehabilitación de Tito impulsada por Jruschov en 1954, el saludo al XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956 y sus tesis, la posición jruschovista en la Conferencia de Moscú de 1957 contra el grupo antipartido de Molotov, la teoría china de crear el «frente antiimperialista» junto al revisionismo soviético de 1962, la constante postura china de «intentar hacer cesar la polémica» contra los revisionistas soviéticos hasta 1964, el intento de reconciliación chino con el revisionismo soviético tras la caída de Jruschov de 1964, o la cuestión de basar la lucha contra el revisionismo soviético en meras reivindicaciones territoriales como hacían otros revisionismos en 1964 son muy bien conocidas ahora, pero no en los años 60 y 70. Temas fundamentales para entender el desarrollo posterior del revisionismo chino.

Para inicios de los 70 las relaciones entre China y Albania eran nulas, apenas manteniéndose relaciones diplomáticas y pocos formalismos más:

«Respecto a los partidos comunistas marxista-leninistas y los grupos revolucionarios, los chinos actúan de la misma manera qué los soviéticos. Tienen miedo al «descrédito», a perder la «buena reputación» que han adquirido entre la burguesía norteamericana y la mundial. Por eso los chinos no pueden estar de acuerdo con la línea marxista-leninista revolucionaria de nuestro partido. Tampoco están de acuerdo con nuestra política interior y exterior. Y lo manifiestan. Chou En-lai, Li Sien-nien y Mao Zedong han roto los contactos con nosotros, y los existentes son puramente formales, diplomáticos. (...) ¿Cómo podría estar de acuerdo China con nuestra política exterior, cuando concluye acuerdos con los Estados Unidos de América, con Japón, con Alemania Federal, con la España de Franco, en unos momentos en que nosotros no sólo no los establecemos, sino que desenmascaramos de continuo su política imperialista y fascista?». (Enver Hoxha; Las «avispas» burguesas recogen la miel del jardín de las «cien flores»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 20 de abril de 1973)

Incluso los círculos reaccionarios registraron para la posteridad las grandes divergencias sino-albanesas en temas como el acercamiento sino-estadounidense, la Comunidad Económica Europea, el trato con los nuevos partidos marxista-leninistas, y otros temas candentes:

«Durante 1972, las posiciones de los dos cercanos aliados sobre su actitud hacia los Estados Unidos tendieron a distanciarles aún más. Paralelo a los divergentes puntos de vista sobre esta cuestión política fundamental, Pekín y Tirana empezaron a reaccionar de forma diferente ante algunos acontecimientos y políticas importantes en el escenario internacional: la crisis de Malta, la consolidación del Mercado Común, la Ostpolitik de Alemania Occidental y la reelección de Brandt, y el movimiento «marxista-leninista», para mencionar unos cuantos. Mientras los albaneses han demostrado un inflexible apego a la teoría revolucionaria, los chinos –en línea con su giro en las prioridades de política exterior– han demostrado una predilección por la Realpolitik: un cambio de la raison d’ideologue a la raison d’état. Muchos discursos e informes publicados recientemente por Tirana y Pekín atestiguan el hecho de que no existe completa unanimidad de puntos de vista sobre diversos desarrollos políticos internacionales de importancia». (Radio Europea Libre; El camino albanés, 21 de diciembre de 1972)

domingo, 9 de agosto de 2015

La escisión de 1972, y el nacimiento del MAP-ML; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En 1972 el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) sufrió una escisión que no aparece en los libros oficiales y la propaganda; la misma se debió en lo fundamental a que el FSLN ya mostraba desviaciones derechistas como hemos visto en cuanto a organización, línea de pensamiento y objetivos, ese grupo escindido pasó a llamarse Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML). Esta agrupación es la más próxima al marxismo-leninismo que la historia de Nicaragua ha conocido, con razón la mayoría de nicaragüenses marxista-leninistas o simpatizantes fueron a parar a este partido dejando realmente desierto el FSLN de miembros marxista-leninistas, esto ocasionó que en el FSLN predominaran revisionistas y antimarxistas –más adelante abordaremos las posiciones del MAP-ML comparándolas con las tibias posiciones del FSLN–.

El MAP-ML en lo militar desarrollaría una política de colaboración militar con el FSLN contra el somocismo antes de su derrumbe en 1979; posteriormente no se les incluiría en el gabinete de gobierno a diferencias de otros partidos burgueses y pequeño burgueses, este partido al señalar  las deficiencias y vacilaciones del FSLN y su imposibilidad para llevar al país al socialismo sería perseguidos y aniquilados como fuerza política en los momentos inmediatamente posteriores al triunfo de 1979. La pequeña pero internacionalista Albania socialista de Enver Hoxha rompería relaciones con Nicaragua debido a la contrarrevolucionaria y bárbara represión desatada contra ellos. Como decimos más adelante nos extenderemos tranquilamente sobre esta organización». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

domingo, 21 de junio de 2015

Una crítica de los marxista-leninistas nicaragüenses a la política exterior del FSLN y a su apoyo al fariseo Movimiento de los Países No Alineados en los 80

Pintadas en favor del MAP-ML en Managua, Nicaragua, 1986

«El movimiento de los Países No Alineados es más de carácter económico. En él se han aglutinado una serie de países para buscar la forma de plantear sus propios problemas de manera conjunta y lograr algunos beneficios de los países más desarrollados. El NO-AL sería nocivo para Nicaragua si con él se trata de esconder el verdadero origen del enfrentamiento que existe a nivel internacional entre los Estados y los países y que no es sólo la guerra, sino también la lucha de clases que se manifiesta en términos concretos de enfrentamientos por la búsqueda de hegemonía de mercados, Por otra parte, el pueblo nicaragüense apoya la lucha en contra del imperialismo y no puede manifestarse como No Alineado en esta lucha.

En cuanto a la política internacional del gobierno, creemos que el gobierno sandinista ha mostrado una gran habilidad. Pero rechazamos la pretensión del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de elevar a principios las maniobras internacionales de aprovechamiento de las contradicciones interburguesas o interimperialistas a nivel internacional. Convertir estas maniobras en el fundamento de la política exterior de Nicaragua es un error. No es concebible, por ejemplo, que se llame «hermano» a Herrera Campins o a Carlos Andrés Pérez, confundiendo con amigos a los que son enemigos de la revolución. Una cosa es la habilidad política y otra convertir las contradicciones actuales, las maniobras y las tácticas, en principios». (Carlos Cuadra; Entrevista a Envio de Carlos Cuadra, Secretario del Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML), 16 de septiembre de 1986)